Un día, una galleta en forma de himbre, con ojos y botones de pasas, cobró vida y se puse a correr y correr. La mujer que lo cocinó, su esposo, una vaca, un caballo y dos labradores lo persiguieron hasta un río. Alli, un astuto zorro le ofreció su ayuda para cruzar al otro lado. Aunque parezca que se saldrá con la suya, el personaje priincipal de esta historia tendrá que vérselas con algiuen más listo que él.