La autora narra el primer día de clases de una época de cambios en la vida de Ambar Dorado. Para ella no es fácil comenzar el cuarto año escolar sin su mejor amigo, con su papá viviendo en Francia y con la noticia de que su mamá tiene un nuevo amigo llamado Max. Todo lo que ocurre parece complicado, pero aun así, Ambar no pierde su gran sentido del humor y da muestra de su capacidad para ver y comprender lo que les sucede a los demás.