El desarrollo del pensamiento lógico-matemático del niño inicia desde temprana edad, a partir de la interacción constante con objetos y personas. Estas experiencias los llevan a construir, paulatinamente, los conceptos y a desarrollar competencias que le permiten aprender de manera continua y así ampliar sus conocimientos. Por ello, es importante que el docente considere, en todo momento, los conocimientos previos de sus alumnos.