Como la mayoría de los escritores mexicanos del siglo XIX y aun del presente, se identifica, con un grupo, con una sociedad o con una publicación.
Las sociedades literarias, siguiendo la tradición de la Academia de Letrán y del Liceo Hidalgo, tuvieron la función de impulsar la producción literaria, promoviendo el interés por los estudios de la literatura nacional y de las extranjeras. Por otra parte, las reuniones periódicas, las veladas extraordinarias y los actos públicos estimulaban, por la competencia y la crítica, las dotes de los ingenios nacionales.
La publicación de una revista, producto del esfuerzo colectivo, daba oportunidad a los aspirantes a escritores, generalmente de escasos recursos económicos, para ver impresos y circulando sus intentos en prosa o en verso. Fue así como, inspirados en lo que significó el Liceo Hidalgo, Luis González Obregón, Rafael Mangino, José Cárdenas y ángel de Campo, fundaron El Liceo Mexicano el 5 de febrero de 1885. Esta institución celebrada sus sesiones en la casa de González Obregón, en la Biblioteca Nacional o en la Sociedad de Geografía y Estadística. El órgano que dio a conocer los trabajos del Liceo fue una revista quincenal, llamada también El Liceo Mexicano(1885-1892).