Joyce, posiblemente el novelista irlandés más recordado y reconocido, salvando las distancias con George Bernard Shaw, Jonathan Swift y Oscar Wilde. Retrato del Artista Adolescente es la obra autobiográfica que a todo autor consagrado le gustaría haber escrito. Relatada de un modo hilarante y con un estilo fácilmente reconocible, muestra las peripecias de Stephen Dedalus, su indudable alter-ego, que luego aparecerá en su obra cumbre Ulíses en la alegoría del personaje homérico Telémaco.
A Joyce le apasionaba Irlanda, y en concreto Dublín. Se puede ver en Ulíses, en su colección de relatos Dublineses (de una gran influencia sobre la literatura anglosajona posterior), y se puede ver aquí, en su particular Retrato.
La adolescencia fue dura, o al menos es lo que pretende exponer. En un país y unas circunstancias dadas al protocolo, al catolicismo rígido y fervoroso, a lo políticamente correcto, a guardar las apariencias, al que dirán, a la obligada convivencia familiar, Joyce, bajo la figura de Dedalus, se rebela contra todo esto y marca sus diferencias, con todo lo que eso conlleva.